
La moda ha venido a ser un elemento de cambio, tanto en lo personal como en lo grupal, en los gustos y patrones cotidianos en las sociedades contemporáneas. Sin este ingrediente, parte de la modernidad no se pudiera pensar; dejaríamos fuera la democratización de las apariencias; la mirada al devenir de los distintos mundos de lo cotidiano, a la entronización de lo nuevo como conciencia de estar en el mundo; efecto que se ha constituido casi en el único imperativo de los tiempos.
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