27 de agosto de 2010

1...2...3...4...5... me gustaría poder decir que los minutos pasan frente a mi como si de segundos se trataran, que las horas desaparecen tras una mirada y que las calurosas páginas del calendario dan lugar a inhóspitos paisajes nevados. Veo el segundero en mi muñeca retroceder y escucho una distorsionada canción en un viejo vinilo que gira al compás de mi reloj, me siento incluso más joven.

No hay comentarios:

Publicar un comentario